Berto Yáñez comenzó a trabajar de programador antes de la llegada del euro, viajó por todo el mundo gracias a multitud de proyectos (entre ellos uno que unía la programación con el séptimo arte), fue un emprendedor en una época en la que casi nadie conocía esa palabra y colaboró con algunas de las empresas más importantes de Galicia y el resto de España. Ahora es el director de orquesta de los bootcamps de HACK A BOSS, donde gestiona todo lo relacionado con las formaciones de la escuela tecnológica.

¿Quién es Berto Yáñez? ¿Cómo empezaste en el mundo de la programación y cómo llegaste a HACK A BOSS?

Soy programador de aplicaciones web desde finales de los años noventa. Empecé en esto en el año 1998, hace ya muchos años, trasteando con las tecnologías que iban saliendo, HTML, JavaScript… Al principio, las primeras empresas que aparecieron fueron todas amateur. Con el tiempo, nos fuimos profesionalizando.

Pasé por varias empresas de desarrollo web y creé una empresa junto a varios socios: A Navalla Suíza. Desarrollábamos aplicaciones y proyectos para las principales empresas de Galicia. A decir verdad, nosotros éramos de todo menos empresarios (ríe). Para tener una empresa debes ser primero empresario, así que lo acabamos dejando.

Posteriormente, estuve dando muchísimos talleres de programación y después seguí dando clases. Me llamaban para dar formaciones puntuales, y esto es un aspecto de mi carrera que he mantenido durante más de veinte años. Cuando nació HACK A BOSS, conocía a uno de sus fundadores, y me propusieron dar clases de HTML y CSS.

Acepté porque tenía mucha experiencia con eso. La primera lección que dio HACK A BOSS en toda su historia la di yo… ¡en un hotel en un polígono aquí cerca porque no teníamos ni local! (Ríe). El verano del estallido de la pandemia, en 2020, me llamó Pablo (CEO de HACK A BOSS) y me dijo que quería formar un equipo académico, porque todos los profesores entonces éramos externos. Así fue como nació mi equipo.

Con ‘A Navalla Suiza’ creasteis una app para conectar escenarios de películas con sus lugares de rodaje real. ¿Qué recuerdas de aquella aventura?

Esto fue un proyecto para el National Film Board de Canadá. Ganamos un premio y, posteriormente, comenzamos su desarrollo. Desgraciadamente, nunca llegó a realizarse por completo.

En una entrevista, asegurabais que vuestro sueño era hacer una web “llena de unicornios peleando contra dinosaurios”.

(Ríe) ¡Esa respuesta puede que fuera mía! La verdad es que no éramos una empresa al uso. Todos trabajábamos en un periódico online gallego, y yo me dedicaba a labores de coordinación de proyectos. No éramos nada serios, ¡pero nos lo pasábamos bien y hacíamos un buen trabajo! Acabamos colaborando con ABANCA, R y otras empresas importantes de Galicia y España.

Viajamos mucho. En un proyecto que buscaba juntar a cineastas con programadores estuvimos en Estambul, Colombia, Bélgica, Valparaíso, México, Dublín… Nos lo pasamos muy bien. Desgraciadamente, los programadores estaban acostumbrados a trabajar en un mundo muy diferente al de los cineastas, y viceversa, y la conexión entre ambos no fue buena. Históricamente no han sido muy compatibles.

Tengo una pequeña espina clavada: haber realizado un producto de documental interactivo que funcionase bien. Simplemente ese formato no acabó de funcionar. La historia personal de cada uno está llena de éxitos y fracasos, y nosotros nos dimos cuenta de que esta no era la manera en la que debía avanzar internet. A Edison le preguntaron si había fallado 2.000 veces antes de inventar la bombilla; él contestó que no fueron fallos, sino que fueron 2.000 descubrimientos sobre cómo no hacer una bombilla.

¿Cuál es la labor principal de un Responsable Técnico en una escuela tecnológica como HACK A BOSS?

Mi labor principal es llevar la dirección del equipo académico. He trabajado en montar toda la estructura de los bootcamps en lo que respecta a su contenido, su funcionamiento, las tutorías, los proyectos… Básicamente ha sido inventar desde cero cómo iba a ser el bootcamp coordinando a todo el profesorado, que poco a poco se fue incorporando de manera interna.

También gestiono la relación con los alumnos y cualquier cosa que pueda ocurrir en el día a día. Siempre pasa algo. Cuando empecé, había tres bootcamps funcionando al mismo tiempo. Ahora hay diez. Pasamos de gestionar a 40 o 50 alumnos a gestionar a unas 500 personas, entre alumnos actuales y pasados. Hemos tenido que escalarlo todo.

¿Qué es lo más complicado de tu trabajo?

Ahora vamos a cambiar la organización del equipo. Vamos a intentar que todo funcione de manera más independiente, asignando un presupuesto a cada uno de los bootcamps. Como ya sabemos mucho mejor cómo funciona la dinámica de las formaciones, mi trabajo será estar más dedicado a diseñar las nuevas, mejorar las que ya tenemos, mejorar la documentación disponible en cada bootcamp, gestionar los vídeos de apoyo, los nuevos proyectos, etc.

También planeamos diseñar bootcamps específicos para determinadas empresas. Pasaré a tener menos tareas de gestión del día a día, de lo que se encargarán otras personas. Tendré un rol más estratégico dentro del departamento.

¿Qué buscáis en los profesionales que acaban formando parte del profesorado de HACK A BOSS? ¿Cómo se les selecciona?

Buscamos gente que tenga experiencia en el mundo real y controle perfectamente las temáticas y tecnologías que va a enseñar. El proceso de selección se hace en colaboración con el departamento de RR.HH. de HACK A BOSS. Se les proporciona el programa de cada bootcamp para que sepan qué enseñarán. Se realizan pruebas técnicas y, si todo va bien, se realizan entrevistas personales con ellos para averiguar cómo solucionaría diferentes situaciones con el alumnado que podrían darse al comenzar las clases.

De igual modo, algo a tener en cuenta es que nosotros buscamos que la persona que enseña domine todo el contenido que se da en el bootcamp, por lo que si un estudiante ha sido brillante puede ser un candidato a formar parte del equipo interno de HACK A BOSS. Contamos con docentes propios y externos, nuestro objetivo es seleccionar a gente que no solo domina la tecnología, sino que también cuenta con buenas habilidades de comunicación para ayudar a la gente. De hecho, algunos de los elegidos ayudaban a sus compañeros de clase en su promoción.

Pero, independientemente de que se trate de un profesor interno o externo, todos coincidimos en algo: nos gusta enseñar, y estamos aquí por ese motivo. Ver que muchos estudiantes están con nosotros un día y pocos meses después están contentos trabajando en alguna empresa es un verdadero placer.

Berto Yáñez, Responsable Técnico de HACK A BOSS

Las formaciones en Programación Web y Data Science son dos de los campos más demandados en la actualidad. ¿Qué tecnologías se imparten en los bootcamps de HACK A BOSS y por qué se han elegido esas y no otras?

Nuestros bootcamps enseñan las tecnologías que demandan las empresas. Un bootcamp no es una formación universitaria ni nada por el estilo. Es algo intensivo y hay que ir a lo importante. Hay que centrarse en que aprendan lo que necesitan para trabajar. Enseñamos JavaScript a tope, y en el framework más usado por la mayoría de las empresas, que es React. Si esto cambia en el futuro, cambiaremos nosotros también. Nuestra misión es dar a la gente los recursos para que encuentren trabajo muy rápido.

Desde el principio, nuestro bootcamp se pensó para ser la formación más fuerte del mercado en lo que respecta al contenido. Siempre nos hemos basado en enseñar las bases de las tecnologías más usadas, en lugar de centrarnos en la tecnología súper moderna. Es decir, los ladrillos con los que se construye la programación web son HTML, CSS y JavaScript, y luego existen diferentes frameworks que pueden ir cambiando con el tiempo, y esto es normal.

No somos la industria siderúrgica, que ha permanecido inmutable durante mucho tiempo. Por este motivo, nosotros nos centramos en aquello que tiene menos probabilidad de cambiar, para que los alumnos interioricen bien ese contenido, que es la base de todo. Y, si en el futuro cambia algo, tengan las herramientas para adaptarse mucho mejor.

Aplicamos esta manera de proceder tanto al bootcamp de programación web como al de ciencia de datos. Preferimos enseñar los cimientos a gastar mucho tiempo en enseñarte a hacer fuegos artificiales. Algunos bootcamps enseñan a sus alumnos a hacer cosas que aparentemente son muy espectaculares, pero lo que no cuentan es que gran parte del código ya venía prefabricado, solo tuvieron que montarlo.

Con nosotros, los estudiantes trabajan con el código que ellos mismos crean desde cero, donde cada línea es suya y tienen la capacidad de realizar cualquier tipo de cambio a petición de cualquiera.

¿Cuál es el mayor desafío, para profesores y estudiantes, a la hora de abordar todo el contenido en solo 16 semanas? Para alguien que esté leyendo esto y se pregunte cómo es la dinámica de clases en HACK A BOSS, ¿puedes explicarles qué apoyo recibirán del profesorado durante las clases y fuera del horario de las lecciones?

Nuestra formación dura más de 16 semanas, son realmente 22 incluyendo las semanas de proyecto final. En el bootcamp de Programación Web, por ejemplo, todo empieza con un pre-bootcamp donde se les enseña las bases de la programación, qué software se utiliza, cómo funcionan en general los lenguajes, etc.

Luego, existen dos bloques temáticos principales. Uno se llama layout, y se les enseña a estructurar los contenidos y darles un aspecto visual atractivo usando HTML y CSS. La segunda parte, JavaScript, aborda durante cuatro semanas cómo funciona este lenguaje de programación. La última semana, y esto es algo que no abordan otros bootcamp, les enseñamos a aplicar JavaScript a HTML y CSS para construir aplicaciones, pero solo usando estas tres tecnologías.

Otro bloque temático es el de Back End, en el que los alumnos aprenden a trabajar con bases de datos (SQL) y a construir servidores web personalizados. La última parte, de Front End, sirve para ver el framework más utilizado en la actualidad, que es React.

El horario de clases es de lunes a jueves, y cada día son cuatro horas de clase. De estos cuatro días, tres son días en los que se avanza en al teoría acompañándola de ejemplos prácticos. El cuarto día de cada semana se dedica a recapitular todo lo dado, realizar repaso, hacer ejercicios prácticos parecidos a casos del mundo real y asentar los conceptos explicados durante esa semana.

Al final de la semana, enviamos documentación y ejercicios a los estudiantes para que practiquen durante el fin de semana. También enviamos contenido extra, en formato vídeo, para que preparen con antelación lo que se verá la próxima semana. Toda la documentación vista en clase está disponible en cualquier momento para que accedan a través de una plataforma privada.

En cuanto a las tutorías, cualquier persona que haga el bootcamp tiene disponibilidad total para pedir las tutorías que consideren necesarias tanto a título individual como grupal. Hacemos sesiones de apoyo con todos los que las necesiten.

Habrá personas que se estén planteando formarse en alguno de los bootcamps disponibles, pero duden porque vienen de un brackground no técnico. ¿Qué puede esperar de un bootcamp una persona que no cuente con conocimientos previos en la materia?

El único requisito para entrar en el bootcamp es contar con una mínima alfabetización digital, es decir, saber usar un sistema operativo y tener un mínimo interés por la tecnología. También hay que contar con una cierta predisposición a querer buscar soluciones a problemas lógicos y, en ocasiones, complejos. Esto, obviamente, es un requisito que no todo el mundo tiene.

Si en el colegio las matemáticas te producían un rechazo muy grande, y no tienes interés por cambiar, hay que ser realistas y saber que esto no es para ti. No importa no haber estudiado programación nunca, nosotros te enseñamos desde cero. Pero es necesario tener ese interés.

¿Qué ventajas tiene la metodología práctica de un bootcamp a la hora de formar a los alumnos en comparación con otras formaciones como un Grado o un máster?

Un bootcamp es una formación intensiva que te enseña todas las bases para aprender a programar en muy poco tiempo. De un bootcamp saldrás con la posibilidad de ser contratado en una empresa como un perfil Junior. Pero cuanto más intensa sea la formación, más tiempo y esfuerzo tendrás que dedicarle para acabarla con éxito.

Aquí es un no parar, ‘pumba, pumba, pumba’, y aprenderás contenido súper focalizado a lo que usan las empresas. Quitamos toda la paja, que probablemente aprenderás con el tiempo por tu cuenta, para centrarnos en lo que te hace empleable. Nosotros siempre decimos que si estás con nosotros 20 horas a la semana, deberías dedicarle otras 20 horas por tu cuenta. El éxito no se consigue asistiendo solo a las clases y no esforzándose entre una lección y otra.

Uno de los objetivos de HACK A BOSS es formar talento tecnológico ante la alta demanda de perfiles en el sector tech, que supera a la oferta de profesionales formados actualmente. ¿Cuánto tiempo prevés que durará la escasez de este tipo de profesionales?

Dar una respuesta a esta pregunta siempre me parece aventurar un poco. Dicho esto, creo que estamos en un proceso de transformación de procesos de lo analógico a lo digital, y para ejecutarlos se necesitan profesionales de todos los perfiles, tanto Junior como Senior. Este sector cambia muy rápido.

La edad también es un factor importante para muchas personas, quienes creen que llegado un punto de sus vidas no van a ser capaces de asimilar conceptos técnicos. ¿Qué les dices a estas personas?

La edad media de nuestros bootcamps es de alrededor de 23 o 24 años. Lo que ocurre en estas edades es que hay menos compromisos vitales, y más sueño por las noches (ríe). Pero a nivel de capacidades, no creo que exista una gran diferencia entre personas de edades diferentes. Tenemos ejemplos de personas que hicieron un bootcamp impresionante, y eran personas de más de 50 años.

Berto Yáñez, en las oficinas de HACK A BOSS

En cuanto a la paridad entre hombres y mujeres, algunas profesionales del sector afirman que aún existe cierta brecha de género, pues hay una mayoría de hombres enfocados al Back End y muchas más mujeres formadas en Front End y UX. ¿Crees que queda camino por recorrer en este sentido?

Yo creo que esto es un problema estructural de toda la sociedad, que además tiene que cambiar. Creo que de manera natural avanzaremos en este sentido, pero históricamente los hombres han estado asociados a carreras más técnicas y las mujeres a otro tipo de posiciones. Esto es el maldito sistema, al que le interesa que las mujeres se dediquen al cuidado y los hombres a la producción.

Conozco mujeres que están en Back End y a otras que trabajan en Front End. Las capacidades de estas mujeres son exactamente las mismas. Deberíamos caminar hacia un mundo diferente, y creo de verdad que la situación va a mejorar.

La profesión de programador estuvo capitalizada por hombres desde el principio, y se crearon una serie de lenguajes dentro de un contexto masculino con los que muchas mujeres no se sentían cómodas. Ojalá que no hubiera ocurrido así. Es necesario crear espacios seguros y conquistar la igualdad total.

Los avances en nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, prometen revolucionar muchos sectores. ¿Cómo te imaginas el mundo en 10 o 20 años? ¿Será “saber programar” o “Big Data” el nuevo “saber inglés”?

No creo que programar llegue a equipararse nunca a dominar un lenguaje natural, pero la alfabetización digital cada vez se va a ampliar más. Nosotros nos adaptaremos a la tecnología y la tecnología se adaptará a nosotros. El concepto de programar cambiará mucho en el futuro. Se convertirá en una actividad más accesible, y las personas harán un esfuerzo para tener la capacidad de manejar esas herramientas más técnicas.

En el futuro seremos menos ajenos a la tecnología, tendremos una mayor capacidad de comunicarnos a través de ella. Programar se asociará a tener más habilidad para ‘hablar’ con los ordenadores. Hace quince años, toda la tecnología que enseñamos hoy era mucho menos accesible. Hoy en día dices JavaScript, HTML o CSS y casi todo el mundo sabe que estos son los lenguajes con los que está construida la web.

Soy tecnológicamente muy positivista, especialmente con todo lo que tiene que ver con el código abierto, este nuevo contexto de comunicación global, me entusiasma mucho. Cada año me sorprende más internet, y veo cosas mucho más bonitas. Veo a gente ponerse de acuerdo para crear estándares globales sobre los que construir, es muy bonito. Hay multitud de historias de colaboración y de personas que trabajan sin interés, solo por el bien común. Solo por esto ya merece la pena estar en este mundo.

No serán unicornios luchando contra dinosaurios, pero ¿cuál es tu sueño ahora?

Ir tirando… (ríe) ¡Sobrevivir! La verdad es que no tengo ni idea, me enfoco mucho en el ahora. A nivel vital, me gustaría vivir en un contexto más humano, con una casa en el campo. Siempre conectado a la tecnología, ayudando a la gente a empezar la aventura que es aprender a programar. Porque está muy guay y porque hay multitud de cosas increíbles que internet tiene que ofrecer.

Me gustaría que la tecnología nos hiciera la vida más cómoda a todos, y que el código abierto lo hiciera todo más amable y accesible. En este sector las palabras clave deberían ser ‘ilusión’, ‘entusiasmo’ y ‘colaboración’.